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Un enfermero de altos vuelos

Carlos González, sanitario de la uvi móvil de Mieres, ha atendido a una decena de pasajeros en viajes aéreos en los últimos tres años sirviéndose sólo del botiquín del avión

¿Con qué está equipado el botiquín de un avión? El enfermero Carlos González, que actualmente trabaja en la uvi móvil de Mieres, lo sabe muy bien, ya que en los últimos tres años ha atendido a casi una decena de pasajeros con el apoyo de estos botiquines en la mayor parte de los casos. El último, hace dos semanas, en un vuelo entre Barcelona y Asturias, en el que atendió a un hombre con problemas cardiacos que sufrió un síncope en pleno vuelo. Aquí González no estaba sólo, también contó con el apoyo de los médicos Beatriz Arca y Sergio Fernández.

Durante estos tres años, Carlos González ha tomado 24 vuelos, de ahí que le haya tocado atender a tantos pasajeros. El motivo es la ONG «Asturias por África» que creó junto a unos amigos en 2008 y cuyo área de trabajo se centra en Gambia. Por eso realiza tantos viajes. Cuenta que, desde que se puso en marcha la ONG, le ha tocado de todo en los vuelos. «Recuerdo especialmente un caso de un chico español que, de regreso de Gambia, empezó a tener síntomas de malaria, con fiebre y escalofríos. Así que lo estuvimos preparando todo para que, cuando llegásemos al aeropuerto, lo aislasen y le diesen el correspondiente tratamiento, también he tenido que atender a otras personas con síncopes y otros problemas médicos», apunta.

Además, a consecuencia de realizar tantas atenciones médicas en el aire, este enfermero llegó a hablar con los responsables de Spanair, la compañía con la que viaja normalmente, «con el objetivo de darles ideas para mejorar el botiquín, porque es algo pobre». Suero, aspirinas, analgésicos y corticoides, esos son los elementos principales de este botiquín al que Carlos González añadiría «un desfribilador, que tampoco supone un alto coste, y puede ser muy útil, aunque también precisa de personal que sepa utilizarlo». Asimismo, el enfermero destaca que «los que sí deberían tener un reconocimiento son los asistentes de vuelo, que a pesar de no tener una formación médica tan completa, son los primeros en ayudar, ellos sí tienen mérito y no nosotros que, al fin y al cabo, estamos haciendo nuestro trabajo».

Carlos González lleva trabajando los últimos diez años en el Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU), casi siempre en la uvi móvil de Mieres. Previamente, se había pasado otra década en el servicio de Urgencias de Atención Primaria de La Felguera (Langreo) y antes, en la uvi del hospital Valle del Nalón, también en Langreo, entre otros trabajos previos. Además de ser enfermero, también es instructor de reanimación cardiopulmonar por la Sociedad Americana del Corazón y la Sociedad Europea del Corazón.

Un trabajo que compagina con la ONG, con la que han creado dos escuelas en el norte de Gambia y también colaboran con un hospital de la zona. Entre sus próximos proyectos se encuentra la construcción de una nueva escuela para la que ya han adquirido los terrenos y el inicio en marzo de una marcha solidaria «en la que dejaremos arroz y material escolar en cada pueblo en el que paremos».

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